Dicen

bloom-blossom-flora-53013

Dicen que se están marchitando las amapolas.

Que sus colores se han tornado sombríos

y que han dejado de sonreírle al viento

para dejarse abrazar por la fría y húmeda tierra.


Dicen que las amapolas

han bailado su último vals.

Que han guardado todos sus pétalos y hojas

en la bóveda del olvido

para allí dejarlos

mientras el tiempo da su viaje postrero.


Dicen que las amapolas ya no cantan.

Por eso, las abejas no las hallan

y las libélulas vuelan angustiadas,

desesperadas,

tratando de encontrar siquiera una.


Las amapolas se marchitan,

ya no bailan.

Las amapolas se esconden tras el olvido.


No obstante, un beso suave y húmedo

acaricia sus labios de grana: es el rocío,

quien les canta sobre la mañana.

Después del canto les sonríe

ya que tras el sol siempre llega la esperanza.

En el silencio

Hombres.frente.al.mar

Sé que llevo tiempo en el silencio,

instalada y sin decir una palabra.

Sé que me he sentado sobre el suelo,

a veces bañada de luna

y otras, de alborada.


Sé que el silencio es caprichoso:

cuando quiere te pinta las memorias de alegrías

o las cubre de melancólicos pesares.


Sé que llevo tiempo en el silencio

con los ojos cerrados;

con los ojos abiertos.

Sé que tengo el cuerpo entumecido,

con las manos juntas

y los dedos entrelazados.


Sé que prodría parecer solo un fantasma,

penando por pasillos y recámaras,

pero no lo soy.


Hoy soy solo un suspiro,

una exhalación o un respiro.

Hoy solo soy el viento que sabe a mar;

sentada con un caprichoso consentido

que a veces te quita

y a veces te da.


Sé que llevo tiempo instalada en el silencio,

sentada en el suelo con los ojos abiertos,

con los ojos cerrados.

Sé que hace tiempo no te regalo

el calor de mis manos.

Pero, hoy para ti

seré más que un respiro

y tú para mí

serás un dulce suspiro.

 

____________________

Photo by Sindre Strøm from Pexels

Hoy creo

woman-girl-freedom-happy-39853

Creo que voy a cantarle otra vez a la luz y a la mañana.

Creo que voy a cantarle al calor, al sol y a la alborada.

Creo que le cantaré a la primavera, al otoño y al estío.

Creo que le cantaré a las flores, a los montes y a los ríos.


Creo que uniré mi voz a todos los trinos

-los que son, los que serán y los que se han ido-.

Creo que abriré los ojos de todos los dormidos,

aquellos que hibernaron sin decirlo.


Creo que me negaré a conformarme

con este invierno terco e impertinente

que se niega abandonar mi sino;

que me niega mi destino y mi suerte.

Creo que me convertiré en pura lava

y derretiré la roca que me esconde.

Creo que hoy mismo se acabará el invierno.

Seré luz, calor y sol en mi alborada.

Cuándo voy a decir ©

Noche.estrellada.pexels


¿Cuándo voy a decir

las palabras que me faltan por decir?

¿Cuándo voy a terminar

con esta incertidumbre que nos arropa la existencia?

Esta existencia tan insípida y descolorida

que solo nos recuerdan las carnes putrefactas

de todos los cadáveres besados

por los fríos labios de la Muerte.


Cuándo voy a decir

esas palabras que me faltan.

¿Acaso será el día en que la luz de tus ojos se apague?

¿Cuando el tiempo haya derramado sobre el olvido

el último segundo que le quedaba?


Si eso pasara,

si llegara ese fatídico día,

gritaría al cielo tu nombre.

Lloraría hasta que los ojos se desgajaran

y un aluvión brotara de ellos

dejando las cuencas vacías,

ciegas,

sin la más mínima oportunidad de ver

los colores del alba.


Las fuerzas me faltan,

pero el espanto que provoca en mí

la posibilidad de ese esperpéntico día

me llevan a mirar tus ojos de medianoche.

Medianoche colmada de estrellas,

clara, cálida, prístina.


Murmuro mi secreto

y sé que me escuchas

porque las estrellas en tus ojos tiritan.

Tomo tu mano.

Siento tu suave apretón

como el roce de una hoja sobre la yerba.

Entonces, el dolor, el miedo y la desesperanza

se esfuman callados,

imperceptibles,

dejando que entre a mi cuerpo

el calor de tu sonrisa,

siempre viva,

siempre eterna.

____________________

*La foto pertenece a http://www.Pexels.com

**El poema, como todos los demás artículos, tiene derechos de autor. ©

Hay lunas

Moon.clouds.pexels.photo

 

Hay lunas que se difuminan,
que se arrastran por el cielo perezosas.
Hay lunas que susurran
un misterio que es solo tuyo
y que duerme entretejido
entre las nubes.
Hay lunas que te besan el alma,
que te dejan un galope por latido.
Hay lunas que son solo lunas
y sueños que son solo sueños.
_______________________
* Foto de Joonas Kaariainen, Pexels.com. (https://www.pexels.com/photo/astronomy-cloud-clouds-cosmos-239107/).

Me he movido

Hombre-lago-pexels

 

Es cierto que me he movido lento,

pero me he movido.

Es cierto que he mirado al futuro con recelo

como esperando encontrar nubes grises

en vez de soles.

 

Confieso todo esto y más.

Confieso que me ha dolido la vida

al medir con el alma

la distancia entre mi tierra y mi exilio.

Confieso que he llorado callada

y confieso que no sé si dejaré de hacerlo.

 

Son ciertas tantas cosas de mí

como son muchas las confesiones guardadas.

Solo quiero ser yo,

auténtica y única.

Un Yo que no tenga que disfrazarse de roca

cuando en realidad es frágil cristal,

al menos, por ahora.

 

Sí,

solo por ahora me siento perdida.

Solo por ahora me siento en el exilio.

Solo por ahora siento este dolor

que se traduce en lágrimas,

lágrimas que esculpen delicadas

la estatua de cristal que es mi Yo.

 

 

Respiro lento y profundo.

Sé que todo acabará.

El dolor se transformará

en celebración genuina

y el exilio en hogar.

Entonces, el cristal volverá a ser roca,

el sol brillará como mil soles

y el futuro se presentará alegre,

juguetón y enternecido.

Porque, aunque es cierto que me he movido lento,

¡me he movido!

Caminando sobre la tierra ©

Pies manchados

Caminando descalza sobre la tierra mojada

pienso solamente en las frías gotas

que se deslizan perezosas

sobre mi piel callada.

 

Mis oídos recogen la sinfónica melodía de la lluvia

mientras mis empapados cabellos

se rinden a la suave caricia del agua fragmentada.

 

Me detengo ante el nublado paraje.

Los pies no deciden su ruta

solo permanecen allí,

como sembrados,

sintiendo la delicada textura de la tierra fresca,

mojada;

olorosa a naturaleza siempre virgen,

siempre nueva.

Mis pies solo se dejan seducir

por el abrazo callado

de todas las raíces de la tierra.

 

Un camino se extiende hacia mí,

sin embargo, mis pies sembrados no se mueven.

La tierra me alimenta el alma

y la lluvia aplaca la sed.

Todo tiene sentido desde la tierra,

desde el agua,

desde esa lluvia que no ha dejado de cantar mi nombre.

 

El paraje me espera,

pero no me muevo.

Yo solo soy cedro,

yo solo soy lluvia,

yo solo soy tierra.

Mano-lluvia-pexels

__________

* Este poema está protegido por las leyes de derechos de autor. Ningún fragmento del mismo puede ser utilizado sin el debido permiso de la autora.

Soñarte de madrugada ©

dawn-pexels-photo

Debería dejar de escribir de madrugada,

entre medio del sueño y la vigilia.


Debería dejar de pensarte

cuando mis ojos cansados

se cierran,

mis manos se van adormeciendo

y mi respiración va tomando

un compás lento y profundo.


Debería dejar de invocarte

en ese momento de consciencia adormilada.

Debería dejar de hacerlo

porque no conviene.


¿Cómo puede convenir

dejar la puerta abierta de mi consciente

cuando llenas cada rincón de mi inconsciencia?

Quisiera ser la noche oscura y eterna,

pero eres cada una de mis millones de estrellas.


Debería dejar de escribir entre el sueño y la vigilia

porque siempre que lo hago

no dejo de soñarte

en la madrugada.