Estepa ©

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Eres solamente estepa

y, como tal, arderás en el fuego

de una nostalgia sempiterna.

Eres solamente estepa.

Los dedos que en otrora

fueron el bálsamo de tus heridas

hoy serán la mecha acandilada

para todas tus desdichas.

Ni siquiera yo deseé que ardieras,

pero tú, y solo tú,

encendiste un fuego que no conocías,

que no entendías.

Tus palabras y acciones

se convirtieron en el acelerante de tus desdichas.

Fuiste tan arrogante, tan prepotente.

No pensaste en mí.

¿Por qué hacerlo?

Si lo único que escuchabas

era el zumbido putrefacto de tus palabras.

Eras rosa,

eras perfume;

eras un bello lirio

y, a la vez, un robusto roble.

Te cegó tu belleza;

te engañó tu perfume;

te embriagó la savia envenenada de tu corteza.

Y ahora,

ahora,

te das cuenta que eres solo estepa.

Que no cuentas, ni contarás, con el sosiego de mis dedos.

Ya mi mano no se extenderá a tu favor

ni siquiera para el consuelo.

Mi dedos formarán la mecha

y mi determinación será el fuego

que quemará todos aquellos «te quiero»

hechos de paja y hojarasca. 

Yo no quería que ardieras,

pero tú has sido el artífice de tu propio siniestro

incendiando todo lo bello

con esa actitud arrogante

que lo convirtió todo

en pólvora,

en fuego

en cenizas,

en nada.

______________

Poema de mi autoría. Derechos reservados.
Foto: http://benibuenlaestepa.tumblr.com/

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