Sobre bloqueos mentales y otras cacerías poéticas

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¡Ya ni sé cuántas veces entré a You Tube buscando inspiración! Tal vez unas 1,500 veces. Y esto solo en You Tube porque ni les cuento de PinterestFacebook y hasta Tumblr. En fin, que la inspiración se escapó de los laberintos de las redes sociales y decidió esconderse en algún vericueto de las humanas realidades. 

¿Qué hacer cuando uno quiere escribir, o debe escribir, y la inspiración se hace escurridiza? Pues, obviamente, yo no lo sé porque he andado hace semanas buscándola y la muy picarona andaba jugando al esconder. Intenté algunas de las técnicas que antes había usado: escuchar música, ver videos motivadores, reflexionar sobre un tema; intentar escribir un poema o un cuento, etc. Les digo que nada me funcionaba. Así que me dije «Lorem Ipsum, no te queda de otra: hay que invocar a los dioses de You Tube yPinterest». Entonces, me di a la tarea de escuchar y leer las recomendaciones de otros sobre cómo resolver la falta de inspiración. Algunos recomendaban salir a la calle; otros, leer. Había quien recomendaba releer otros trabajos que uno había escrito; o que se retocaran cosas «viejas» y las volviera a publicar. ¡Ah! Y que no se me olvide el que no cree en la inspiración y le dice a uno «déjese de pendejaces y siéntese a escribir que esto de ser escritor es cuestión de disciplina». ¡Qué les puedo decir! Después de tanta lectura, de tanto video y de tanta búsqueda, al final y al cabo, no sabía qué escribir, qué hacer ni si la inspiración era algo real o un mito. ¡Oh San Cervantes! ¿Hacia dónde miran esos ojos desde los cielos que no me han mirado? ¿Hacia dónde señalas con tu mancado brazo que no me has tocado? Despierta de tu sueño, oh pluma que cuelgas en la espetera, y revélame tus misterios como una vez lo hiciste con Cide Hamete Benegeli. ¡Alhamdulillah!

La cacería parecía que estaba por terminar sin ninguna presa como premio. Deseaba escribir. Quería encontrarme con cada uno de ustedes y contarles alguna peripecia, pensamiento o hazaña ridícula de esta peculiar vida. Como el deseo estaba, decidí sentarme frente a mi página en blanco, poner música de sonidos naturales de fondo y comenzar a escribir. Entonces, vino a mí el susurro de la primera oración (¡Ya ni sé cuántas veces he entrado a You Tube buscando inspiración!). La antes escurridiza inspiración se acercaba lentamente, sonreída; mostrándose apacible, pero también juguetona. Venía de la mano de Calíope, la musa con la que más discuto. Entonces entendí que hay cosas por las cuales vale la pena seguir intentando y el acto creativo de la escritura es una de ellas. Cuando encontramos eso por lo cual luchar, debemos buscar toda la ayuda posible para continuar la pelea sin desmayar. Pude que la búsqueda no sea fácil o que las voces sean muchas y hasta contradictorias, no obstante, si el premio de la meta vale la pena, es necesario ser perseverantes. Hoy mi meta fue escribir, pero no escribir al vacío, sino, con alguien en mente: tú. Tú, lector y lectora, que eres la presencia invisible por quien escribimos. Ese público silente -no tan silente- que se anida en nuestra mente y conversa con nosotros.  A ese público les digo: si leíste todo mi escrito, no me queda más que decirte gracias. Nos vemos más tarde en algún lugar entre San Juan y la Mancha

 
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Bailando boogaloo

¡Qué cosa sabrosa es el bogaloo! Cuando lo escuchas, no puedes evitar sonreír. Los pies se mueven solos y las caderas recuerdan todos esos ritmos ancestrales con que nos han bendecidos nuestros antepasados africanos. El boogaloo es como nosotros, los puertorriqueños: una mezcla de sonidos, sabores y culturas.

¿Pero qué es el boogaloo? Para aquellos y aquellas lectores de otros países o para los que nunca han estado en contacto con el término, les explico. (Bueno, en realidad les explica el artículo que voy a citar a continuación).

«En los años 1960 los jóvenes nuyoricans (puertorriqueños nacidos en Nueva York) expresaron su experiencia cultural mixta mediante el estilo del boogaloo, que combinó los ritmos del cha cha chá, el son montuno y la pachanga con un compás de R&B. Entre los primeros precedentes de este tipo de mezcla está el éxito de Ray Barreto en 1961, El Watusi.

En 1966 el término boogaloo apareció por primera vez en canciones y álbumes de músicos nuyoricans tales como Richie Ray y Joe Cuba, quizás inspirados por el álbum Boo-Ga-Loo del dúo de R&B de Detroit, Tom and Jerrio en 1965.  Las canciones del boogaloo, que mezclaban letras en español e inglés, a menudo incluían gritos y exclamaciones de una estridente fiesta casera, reflejando el ambiente social donde se disfrutaba esta música. Algunas canciones del  boogaloo, como el éxito de Joe Cuba en 1966, Bang Bang, también llegaron a los Top 40 de la radio.

Algunos directores de orquesta veteranos rechazaron el estilo como una novedad de adolescentes sin talento, pero a finales de los años 1960 se apresuraron a sacar partido de su éxito. El boogaloo latino habría desaparecido para 1970, desplazado por la salsa, pero su mezcla de influencias musicales latinas y afroamericanas estableció un modelo que continuó formando otros géneros musicales, tales como salsa, R & B, disco y hip-hop». **

El boogaloo latino nos regaló un sonido y un sabor para alegrarnos la vida desde lo cotidiano, lo estridente y lo cercano. El boogaloo es fiesta en la calle; es party de marquesina; es la unión de todo aquello que nos caracteriza y nos une como puertorriqueños, como caribeños, como latinos de las diásporas.

Y así ando hoy, ante los retos del día a día: respirando, sonriendo, en esperanza; bailando bogaloo porque, al final y al cabo, I like it like that.

* https://www.youtube.com/watch?v=xMhhLXtEIBs
** (Artículo «Estilo Bogaloo» en American sabor: latinos en la música popular. http://americansabor.org/es/musicians/styles/boogaloo ).